No entiendo de nacionalismos a medias

Soy culé. No soy catalana, pero vivo aquí y respeto la cultura catalana y también respeto a los nacionalistas. Si quieren una Cataluña independiente que luchen por ello, me parece bien. Si no se sienten parte de España también me parece bien que se quieran separar. Y si la mayoría quiere, que se lleve a cabo y todos contentos. Hasta aquí perfecto..

Pero me pareció lamentable la actitud de la afición ayer mientras se escuchaba el himno de España en Mestalla. No entiendo por qué tienen que pitar, por qué se bajan los pantalones para mostrar lo que a nadie le interesaba despreciando así el himno en una Copa del Rey. Es una cuestión de principios, vale, que como son catalanes y no se sienten parte de España no quieren respetar el himno. Entonces que hacen en un estadio donde se juega la Copa de España? Seguro que si hubiera ganado el Barça lo habrían celebrado por todo lo alto, como todos los años en los que sí la ganó. Entonces, en qué quedamos? Para ganar la copa somos de España pero para todo lo demás no?

Venga, hombre, seamos coherentes.

Rio

El sábado a mi peque le apetecía ir al cine, así que nos acercamos a ver Rio, película de animación estrenada el pasado 8 de abril. Teníamos opción de verla en 3D o 2D, pero mi hijo prefirió verla en versión 2D.

Tengo que decir que últimamente disfruto mucho con las películas de animación. De pequeña no vi casi ninguna película de dibujos y ahora con mis hijos estoy recuperando el tiempo perdido y estoy difrutando como una enana.

Rio nació como un homenaje que Carlos Saldanha (el director) quería hacer a su cuidad, Rio de Janeiro. Y consiguó transmitir el ambiente de la ciudad y carnaval perfectamente en esta película.

Blu, el último guacamayo azul es llevado a Rio para conocer a la última de su especie, Perla, para preservar así la especie. La película narra las aventuras de lo dos guacamayos que quieren escapar de sus perseguidores, cada uno por una razón diferente y con un camino diferente en la mente.

Aquí podéis ver un trailer en español:

La animación de la película me pareció muy buena. Desde que tengo un animador 3D en casa he empezado a aprender alguna cosa al respecto, y esta película es realmente buena. Modelar y animar un pájaro tiene un curro impresionante detrás y lo que han conseguido en esta película se merece unos buenos aplausos. Me quedé con ganas de verla en 3D sin embargo, porque imagino que las escenas de vuelos deben ser impresionantes.

En conclusión, recomiendo la película a personas de cualquier edad. Pasaréis un buen rato seguro!

Ya es primavera en el…

 

Vuelve a salir el sol y vuelvo a teñirme de luz, una sonrisa se dibuja tímidamente en mi cara para recibir el olor a vida. Me imagino un campo de amapolas entre cementos, me imagino rayos de luz que borran el polvo gris de la ciudad. Y así sonrío, pensando en primaveras pasadas y por venir, mi mirada se pierde entre sueños y recuerdos. Mis piernas siguen su camino, yo me quedé en una terraza tomando algo mientras el sol acaricia mi cara. Que sigan su rumbo, yo me quedo sentada, enciendo mi cigarillo y borro una por una las preocupaciones. Porque en un día así no hay sitio para nada más que para la esperanza y la alegría, el sol no quiere alumbrar tristezas, no quiere resaltar su tono gris. Que se escondan, o mejor aún, que se las lleve el viento. Aquí sólo hay sitio para nosotros, y todo lo demás que se quede en los días que nadie querrá recordar. Bienvenida vida, gracias por devolverme la sonrisa!

 

Sonrisas y susurros III


Tarareando la canción de las uvas se fue acercando a su casa. Casa? De repente se da cuenta de que no tiene a dónde ir. Ana le había cerrado la puerta para siempre y él… él no pudo ni mirarla a los ojos y decirle lo que sentía. Lo prefería así. O no. No sabía ni qué prefería, ni por qué. La noche había sido dura y necesitaba descansar, pero dónde? Y se sentía sólo… y se sentía vacío. Se le había olvidado ya el nombre de la chica con la cual acaba de compartir un beso, un par de cuerpos inquietos envueltos en un aura de embriaguez y soledad. ¿Cómo se llamaba? Lucía? Ni idea. Tarareando la canción de las uvas se le fue de la cabeza todo.

Andaba y andaba y se encontró delante de el que era su piso hasta la noche anterior. Miró arriba y vio la luz encendida. Que haría Ana? Mira el reloj, eran las 6 ya y de repente viene a su mente una viaja canción:

El reloj marca las seis

Lo más duro es el final


Y la luz se posará


En el cristal
 

Está deseando subir las escaleras corriendo, volver, explicarle todo a Ana, ver sus ojos, acariciarla, pero no puede olvidar, no puede perdonar, no sabe si podrá hacerlo alguna vez. La necesita cerca y la necesita lejos, y mientras va pensando y luchando contra si mismo se encuentra frente a la puerta cuando de repente se oye un teléfono sonar. Se oye la voz de Ana contenstando: 

Sí. […] No, Daniel ya no vive aquí. […] Podría intentarlo, de parte de? […] Su… novia? De acuerdo, se lo transmitiré si puedo. […] Hasta luego!

Daniel oyó sollozos de dentro de su casa, la persona que menos quería escuchar llorar estaba derrumbada por su culpa. Le hubiera gustado entrar, abrazarla en silencio y seguir junto a ella para siempre, pero su relación ya no tenía sentido, ya no sabía qué había sido verdad y qué había sido mentira de todo eso. A veces pensaba “estamos sufriendo los dos como tontos, al menos juntos podemos consolarnos” pero no quería volver a lo mismo de antes. Y le dolía tanto…

De fondo se oía “Si amaneciera sin tí, yo no sé que sería de mí…“, la canción que tantas veces compartieron y con la que se dedican ahora lágrimas amargas separados por una puerta, una puerta que horas antes había cerrado el corazón de Daniel.


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De vuelta a la vida

No sé si estaba durmiendo o simplemente mis sentidos quedaron adormilados tras algún sobreestimulo inexplicable, no lo recuerdo, y sinceramente, ni me interesa. Hay tanta oscuridad que prefiero no volver la mirada para atrás por si me vuelvo a quedar atrapada, así que me levanto, miro la luz de hoy y es lo único que mis ojos pueden ver y quieren ver. Sólo hoy puedo disfrutar de mi, sólo hoy me puedo regalar el lujo de mirarte, sólo hoy me puedo levantar a tu lado, sólo hoy puedo escuchar su risa, sólo hoy. Y me lleno de energía, y me guardo todas estas cosas para mi, su risa, tu sonrisa, tus miradas, sus palabra, sólo para mí. Y os regalo mi mirada, mi sonrisa y si con eso consigo que seáis felices me guardo también vuestra felicidad de hoy para mí, muy dentro de mí, como lo que más quiero en el mundo. Y si mañana puedo seguir disfrutando de todo, ¡qué suerte! Pero hoy, hoy es todo mío.

Sábado…

Es sabado, el sol es muy bonito, siempre y cuando lo mires por la ventana para calentarte por dentro y coger un poco de luz para meterla en el cajón de debajo de la cama, para sacarla cuando hace falta. Lo miras con ganas de que sus rayos te caigan encima mientras estas sentado, en el parque, con 20 niños jugando al lado, intentando articular 3 palabras entre sus gritos, palabras que solo oyes tú. Y piensas, ¿qué he hecho mal para tener que trabajar un sabado por la tarde? Coges el móvil, quieres hacer una llamada… hmmm… "mejor no", piensas dandote cuenta de que a lo mejor está duchandose y preparandose para salir y pasar una noche por ahí, de bar en bar, diciendo cosas estupidas y riendose. Miras otro número, tampoco llamas, hará lo mismo. Y qué más da? Esto es lo que nos hace infelices, querer estar en otro sitio, querer tener lo que sabemos claramente que no podemos tener, o que podemos tener pero tardará lo suyo en llegar, mientras no nos dignamos a ver lo que tenemos.

Tanto nos empeñamos en pintar de gris las paredes de nuestra habitación, tanto nos decimos… cuando tenga esto haré esto, cuando tenga lo otro no sé qué… y el ahora de quién es? Te miras y te dices… sí, tienes razón.. que tonto soy… y sonries… el elefante te sonríe con la esperanza de que en las paredes le haras un retrato a su hermana, que tuvo que dejar para venir a vivir contigo, soñando con abrazos por la noche, con alguien con quien hablar… pero tú, ya no le abrazabas por la noche, ya no le hablabas.. te miraba con esos ojitos suyos, quería decirte "oye, estoy aquí", pero no, esperaba, esperaba a que te dieses cuenta, no como nosotros, los seres humanos, que solemos gritar para llamar la atención… ahora lo mirabas y te dabas cuenta de que quiere decirte algo, de que necesita algo después de estar tanto tiempo callado esperando a que te acuerdes de él… y sabías que era lo que quería de ti y te decides hacer un retrato de su hermana en la pared, su hermana que aún tiene color rosa y aun sabe hacer lo que sólo los elefantes rosa saben hacer, y sólo ciertan personas conocen esto.

No sé

No sé ya poner en palabras lo que pasa por mi mente, es como si estuviera fuera de mi y no pudiera tocar mi yo interior. De hecho, creo que temo que se sienta molesto si lo llegara tocara. Vuelvo de vez en cuando aquí, donde siempre he dejado algún rincón oculto de mi interior, sin embargo, no reconozco nada ya. Parece que hayan pasado años desde que escribí todo esto, y no fue tanto. Parece que haya salido un día a la calle y al volver mi yo ya no estaba aquí, esperando como siempre acurrucando en el sofá con un libro en la mano. Había desaparecido, se volvió invisible para mis ojos y ahora estoy vacía. Vacía… Si al menos lo volviera a ver alguna vez para llamar a su puerta, pedirle que me vuelva a aceptar tal como soy, suplicar su perdón… Pero no está y a mi alrededor lo tengo todo, todo… De qué me sirve ya?